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El transporte y su impacto en el comercio marítimo


El transporte es uno de los cuatro pilares de la globalización. Junto con las telecomunicaciones, la liberación del comercio y la estandarización internacional de normas y procedimientos, la mayor eficiencia en los servicios marítimos ha hecho más fácil comprar y vender bienes susceptibles de comercialización, materias primas y componentes casi en cualquier parte del mundo.

El comercio marítimo comprende los buques mercantes y su navegación con el fin de comerciar en este medio, el mar. La navegación por agua es el núcleo del transporte marítimo y en torno a ella se producirán las relaciones entre los sujetos del transporte marítimo.

La oferta y la demanda rigen la economía; el transporte marítimo juega un papel relevante en ésta. Evidentemente, allí donde se crea una necesidad aparece una demanda a la que se dirigirán ofertas; seleccionadas las ofertas, se trasladarán los productos necesarios. Así, el transporte se encuadra en el mercado económico como hilo conductor del movimiento de las mercancías. Parte del transporte puede ser marítimo; así lo es en muchos mercados y de ahí su lógica conexión con la economía.

Tan sólo un tercio del planeta Tierra es área continental; el resto se encuentra cubierto por mares y océanos; de ahí que el transporte marítimo haya sido desde antaño, y continúe siendo en la actualidad, un medio muy utilizado La disposición geográfica de las zonas acuáticas repartidas por todo el globo ha homogeneizado muchas prácticas del transporte marítimo, ya que los buques navegan por todas ellas.


La globalización del mercado, de la información y, por ende, del transporte marítimo ha conducido a la creación de un mercado cada vez más internacional. En aras a una mayor practicidad, esta internacionalización ha dejado eco aunando estrategias económicas, políticas y sociales que, si bien se han adaptado al particularismo propio de cada región, no por ello se han apartado de un marco general universal. El transporte en general y el transporte marítimo en particular se amoldan a esta internación de la globalización con el establecimiento de líneas regulares allí donde el tráfico lo reclame, o bien ofertando fletes para mercados ocasionales y concretos.

Este transporte ha dado respuesta a la competencia que representan otros medios de transporte como el aéreo, terrestre o ferroviario mediante un alto grado de especialización que, exigida por el mercado, se ha extendido a todos los tipos de transporte en general, de manera que éstos se coordinan para ser un elemento de la economía más importante e interesante.

Por todo lo expuesto, el transporte y el comercio marítimo están interconectados: conjugan su globalización, su internacionalización y su especialización.

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