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Internacionalizar ya no es un lujo para la empresa, es necesario


Las empresas, hoy en día, enfoquen sus esfuerzos hacía la búsqueda de nuevos mercados donde ingresar sus productos o servicios, resultado de la proliferación de la información. Este fenómeno se resume en una frase “El mercado es el mundo”. 

Si bien, hay aún, una gran mayoría de empresas que prefieren permanecer en su mercado local, ya que esto significa no invertir tiempo, recursos humanos ni capital en adecuar sus productos a las necesidades de los nuevos mercados, ni tratar con divisas extrañas o con legislaciones diferentes a las que están acostumbrados y donde mantienen un dominio que les brinda seguridad. Poco a poco, partes de estas empresas tienen que dejar este miedo a internacionalizar, esto debido a un sinfín de factores. 

Entre estos factores, puedo mencionar, quizá su mercado local ya ha sido atacado por empresas globales que ofrecen alto valor agregado en innovación o precios bajos en los productos que ofrecen; por lo cual la empresa es motivada a contraatacar a esas empresas ya sea a través de la introducción de nueva tecnología, materia prima e insumos con costos más bajos del exterior; o ingresar su producto a mercados extranjeros, y así, reducir su dependencia de su mercado local, y también, disminuir el riesgo de cualquier amenaza.



Para mí, las empresas, hoy no pueden darse el lujo de esperar una crisis o un problema para recién pensar en internacionalizar, porque un alto porcentaje del fracaso de las empresas que se lanzan a la internacionalización es la falta de preparación y planificación. 

La decisión de internacionalizar, en el contexto actual, requiere que la empresa tome en cuenta diversas circunstancias como, saber definir los objetivos y políticas de marketing internacional, si comercializará en pocos o muchos países, ¿qué proporción buscará de las ventas en cuanto a su total?, la forma en la que se presentará ante estos nuevos mercados, si es capaz de adaptarse a las reglas de los gobiernos y necesidades de sus nuevos clientes. 

Entonces, para las empresas que desean entrar a los mercados internacionales significa adaptarse a los sistemas culturales, económicos y legales de cada país, lo cuales, en muchos casos son distintos a los de su país de origen.

El presente artículo se publicó originalmente en la revista Diario del Exportador Nº 006.

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