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3 aspectos básicos para desarrollar un producto de exportación


Un producto es de exportación cuando un grupo de consumidores aceptan, en principio, como como algo que va a satisfacer sus necesidades; asimismo, cumple con las normas y regulaciones que impone el gobierno del país a nuestro producto.

Aunque los consumidores adquieran un artículo para satisfacer sus necesidades, esa satisfacción no se deriva tan solo del producto básico: existen otros aspectos adicionales que brindan satisfacción, como el diseño del producto, las marcas registradas y el empaque del producto (presentación y garantía).

Estas características del producto influyen notablemente en las elecciones del consumidor, y cuando un producto se estandariza llegan a constituir un factor decisivo para promover la compra.

1. Diseño del producto

El diseño del producto es un concepto más amplio que el de estilo, que solo describe su apariencia; este permite no solo puede captar la atención, sino mejorar el funcionamiento de un producto, disminuir sus costos de producción y otorgarle gran ventaja competitiva en el mercado nacional o en el extranjero.

Para ello es necesario un buen diseño, que incluye una combinación de colores adecuada y un tamaño de letras que permita diferenciar un producto de los demás. La prueba consiste en que el consumidor pueda reconocer e identificar el producto desde lejos.

2. La marca

Los consumidores ven la marca como una parte importante del producto que le añade valor. Una marca es el nombre, término, símbolo o diseño que puede identificar los bienes y servicios de un vendedor o grupo de vendedores, para diferenciarlos de los de sus competidores. El nombre de la marca consta de palabras, letras o números que se pueden verbalizar. El logotipo es la parte de una marca que se expresa en la forma de símbolos, diseños, colores o rótulos distintivos.

3. El empaque del producto

Un empaque es la cubierta o recipiente de un producto que le brinda protección, facilita su uso y conservación y le proporciona una importante comunicación. Definitivamente, las funciones del empaque han evolucionado con el paso del tiempo. En un principio eran apenas funcionales, es decir, brindaban protección al producto y hacían más fácil su manejo a los consumidores. Sin embargo, desde el punto de vista estratégico, el empaque ha tomado un papel más complejo como herramienta competitiva en el punto de venta. Sin lugar a dudas, la labor más importante del empaque es comunicar lo que la marca representa.

Hay marcas en las que el posicionamiento en la mente de los consumidores es el mismo en la India, Pakistán, la China o México. En este caso es posible desarrollar el mismo empaque para que cumpla con comunicar exactamente lo mismo.

Sin embargo, hay marcas cuyo diseño global no sirve, porque lo que se pretende comunicar varía en cada país, razón por la cual resulta necesario diseñar diferentes empaques. No se debe globalizar solo por hacerlo. Esto es posible cuando tiene sentido y va en línea con las estrategias de determinada marca; de lo contrario, adoptar un empaque global resulta muy riesgoso.

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