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El Comercio Justo ¿Quiénes participan? ¿Qué criterios deben cumplir?


El Comercio Justo es un movimiento internacional formado por organizaciones y asociaciones internacionales, tales como, Organización la Mundial del Comercio Justo “WFTO” (máximo referente a nivel internacional) y Fair Trade Labelling Organizations International “FLO”, y en el plano regional de América Latina destacan la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de pequeños productores de Comercio Justo (CLAC) y la Red Latinoamericana de Comercialización Comunitaria (RELACC), con el doble objetivo de mejorar el acceso al mercado de los productores desfavorecidos y lograr una redistribución más progresiva de la riqueza a través de la vía comercial.

Gracias al Comercio Justo los productores de los países en desarrollo pueden acceder a los mercados desarrollados (Europa, Estados Unidos, Japón, etc.), estableciendo relaciones comerciales estables y transparentes, en las que se reducen al máximo los intermediarios innecesarios y en las que no sólo se contemplan criterios económicos, sino también sociales y ambientales.

Los participantes en el Comercio Justo son los productos, importadoras y comercializadoras, las tiendas y consumidores, las cuales deben cumplir ciertos criterios para participar del Comercio Justo, los cuales son regulados por las organizaciones o asociaciones internacionales.

Los productores

Los productores en situación de vulnerabilidad de países en desarrollo son la razón de ser y existir del Comercio Justo. Elaboran artesanías, prendas y complementos de vestir, joyería, o siembran fruta, legumbres, etc. Los productores pueden constituirse como asociaciones de productores, cooperativas, familias, asociaciones de mujeres, de discapacitados, organismos estatales o empresas privadas, entre otros. Cuando se trata de asociaciones demasiado pequeñas o aisladas, se suelen agrupar en una exportadora que asume el contacto con la importadora.


Los productores para participar del Comercio Justo se comprometen a:
  • Organizarse de manera democrática, asegurando la participación en condiciones de igualdad de mujeres y hombres, tanto en la retribución económica como en la toma de decisiones. Deben respetar los derechos humanos, prestando especial atención a la ausencia de explotación laboral infantil.
  • Producir con calidad, lo que también implica que el producto tenga el máximo de valor añadido desde origen.
  • Velar por el medio ambiente, tanto en la utilización de materiales y recursos de la zona como en las tecnologías empleadas.
  • Trabajar con rigor en el cumplimiento de las fechas de entrega; mantener un diálogo fluido con el comprador; velar junto con la importadora y/o comercializadora por la viabilidad económica de la transacción; disponer de información suficiente sobre el producto y los procesos productivos.

Las importadoras y/o comercializadoras

Las importadoras y/o comercializadoras de Comercio Justo pueden ser cooperativas, empresas u ONG, que compran directamente a los productores eliminando intermediarios y pagándoles un precio establecido de común acuerdo. Este precio ha de cubrir los costos de producción, permitir una vida digna y dejar un margen para poder reinvertir.

Además de pagar precios justos a los productores, las importadoras ofrecen prefinanciación para hacer frente a los gastos de compra o les facilitan el acceso a diferentes formas de crédito (microcréditos, créditos a bajo interés y largo plazo, etc.). Las importadoras han de ser transparentes en su gestión interna, impulsando una gestión participativa de los trabajadores y proporcionando apoyo a los grupos productores mediante formación, asesoramiento, investigación de mercados, legislación, etc.

Las importadoras y/o comercializadoras para participar del Comercio Justo se comprometen a:
  • Pagar un precio justo al productor que le permita tener una vida digna adecuada a su contexto. Este precio no es impuesto por los importadores sino acordado y consensuado, debiendo cubrir los costos reales de producción y dotando de un margen que posibilite al artesano invertir en su futuro.
  • Apoyar a los productores financiando por adelantado la producción, hasta un 50% del valor de la importación.
  • Establecer relaciones duraderas y a largo plazo, planificando sus pedidos con suficiente antelación.
  • Brindar asesoramiento y capacitación a los productores.
  • Llevar a cabo labores de sensibilización acerca de la realidad de los países del Sur, denunciando las políticas comerciales injustas y presionando a los gobiernos para su transformación.

Las tiendas y consumidores

Las tiendas venden los productos de Comercio Justo, haciéndolos llegar al consumidor final. Además, las tiendas tienen un papel fundamental a la hora de informar, sensibilizar y concienciar a la población sobre diferentes aspectos relacionados con el Comercio Justo, pudiendo también realizar jornadas, cursos, exposiciones y campañas. Las tiendas también han de ser transparentes y participativas en su estructura y organización, siendo atendidas por personal comprometido con los fines del Comercio Justo.

El consumidor constituye la figura clave para el movimiento de Comercio Justo. Así, tanto las tareas de sensibilización como las de venta van dirigidas a consumidores responsables y conscientes de que los actos de compra pueden ayudar a mitigar las injusticias planetarias o, por el contrario, a reforzarlas.

Los consumidores tienen la garantía de que su producto es de Comercio Justo por el aval de las importadoras (visitas, encuestas, auditorías), por el control de organizaciones que recogen a importadoras y tiendas (WFTO, FLO, etc.), así como por los sellos de garantía.

Las tiendas y los consumidores (clientes) para participar del Comercio Justo se comprometen a:
  • Trasladar adecuadamente el proceso de elaboración, origen y contenido social que se encuentra detrás de cada uno de los productos que ofrecen.
  • Informar sobre las características generales del Comercio Justo, realizando labores de sensibilización y concienciación, con miras a provocar análisis críticos y contribuir a la movilización social.
  • Por su parte, el consumidor que elige una tienda de Comercio Justo es responsable y consciente de que no sólo contribuye a pagar un precio por el producto que adquiere, sino que es copartícipe de las condiciones sociales y medioambientales en la que éste ha sido realizado.

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