Marca sin registro en destino: El riesgo que nadie advierte

sin registro en destino

Manolo Blahnik tardó veintidós años en recuperar el derecho a vender bajo su propio nombre en China. La firma de zapatos, ligada a un diseñador de origen español, no pudo comercializar sus creaciones bajo su propia marca en territorio chino durante más de dos décadas de disputa legal. Si eso le pasó a una marca de ese calibre, imagina el riesgo para una pyme exportadora que nunca registró su marca fuera de España.

El principio detrás de este caso se llama territorialidad de las marcas. Registrar tu marca en España, o incluso en la Unión Europea, no te da ningún derecho automático sobre ese nombre en China, México, Estados Unidos o cualquier otro país. Cada territorio tiene su propio registro, y cada registro es independiente del resto.

En países como China, además, rige el principio de "primero en presentar". Esto significa que el derecho sobre una marca lo tiene quien la registra primero en ese país, sin importar si tú la creaste, la usas hace años, o la tienes registrada en tu país de origen. Quien llega primero al registro local, gana el derecho.

Cómo ocurre el registro de mala fe en la práctica

El patrón se repite con frecuencia. Una empresa exportadora empieza a negociar con un distribuidor local antes de tener su marca registrada en ese país. El distribuidor, o alguien cercano a él, aprovecha ese vacío y registra la marca a su propio nombre, antes de que el exportador lo haga.

A partir de ahí, ese tercero tiene el control legal sobre tu marca en ese mercado. Puede exigirte un pago para transferírtela, negarte el registro de tus propios productos, o incluso bloquear tu mercancía en la aduana de ese país, alegando que estás usando una marca que ya no te pertenece ahí.

Este riesgo no depende de mala suerte. Depende directamente de en qué momento registraste tu marca, en relación con el momento en que empezaste a mostrarla en ese mercado. Exponer tu marca en una feria, enviarla a un distribuidor o publicarla en un catálogo, antes de registrarla en ese país, es la señal que un tercero oportunista necesita para adelantarse.

Registrar la marca antes de la primera exposición comercial en un mercado nuevo es la única defensa realmente efectiva contra este riesgo. Recuperar una marca ya registrada por otro exige demostrar mala fe, reunir pruebas de uso previo y, en la mayoría de los casos, negociar una compra o iniciar un proceso legal que puede tardar años, como ocurrió en el caso mencionado.

La Cámara de Comercio de Madrid orienta a empresas exportadoras sobre el registro de propiedad industrial antes de iniciar operaciones en un país nuevo. Ese trámite previo, que cuesta una fracción de lo que exigiría después un rescate o una batalla legal, es la diferencia entre entrar a un mercado con tu marca protegida o exponerla desde el primer contenedor.

¿Tu empresa ya registró su marca en cada país donde exporta, o la está exponiendo antes de asegurar ese derecho?

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