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Introducción a la estrategia exportadora


La definición de una estrategia exportadora, debe venir acompañada de la convicción de hacer de la actividad exportadora una vocación que impulse de forma determinante a tu empresa o emprendimiento hacia niveles avanzados de comercialización internacional, a través de un plan que permita objetivos sostenibles en el tiempo, en donde la internacionalización sea la esencia y la manera de ser tu negocio.

Para llegar a ello es importante tener en cuenta diversos parámetros estructurales, en tanto de los mismos devendrá una ruta concreta a seguir mediante etapas que visualicen con claridad tus propósitos y objetivos, para permitir una inserción efectiva en el comercio internacional y así procurar que tu empresa o emprendimiento alcance un mejor desempeño y estatus comercial.

Es por ello que en primer lugar, debes de forma sincera estimar tus niveles de producción y su capacidad para penetrar mercados externos más allá de tu propio mercado doméstico, en tanto de allí dependerá tu capacidad de respuesta ante la demanda de tu producción y podrás establecer lineamientos de competitividad en base a ello, así como también te permitirá evaluar tus recursos y necesidades para considerar, de ser necesario, tus niveles de producción en base a la inversión y progreso de tu negocio mercantil.

Por otra parte, es importante definir tu producto exportable y su adaptabilidad al entorno internacional, pues es necesario tener presente que las características de presentación, imagen, publicidad y venta de tu producto (aquél que representa el atributo de tu negocio o el símbolo de tu marca), debe ser lo suficiente moldeable a las exigencias del entorno extranjero y de la competencia.


Con base a lo anterior, y de suma trascendencia en el desarrollo de tu actividad exportadora, es la profesionalización y conocimiento técnico del ámbito aduanero y del comercio exterior, lo cual implica la conformación en el orden organizacional de la empresa, de un departamento o unidad de comercio exterior que planifique y organice con detalle las exportaciones a realizar, planificando cada una de ellas de forma coherente y apropiada. Sin embargo, si tu emprendimiento o empresa no tiene aún la capacidad para tener un departamento de comercio exterior, el mismo no debe ser limitante para una adecuada capacitación en el área de tu personal, o bien la contratación de un asesor que en determinados momentos te oriente y te indique la forma en que en principio debes llevar a cabo tus procesos operativos.

En este orden de ideas, resulta crucial detentar un plan de marketing internacional que establezca un estudio de mercado que conlleve a la visualización de objetivos cuantitativos y cualitativos y de segmentación del mercado más adecuado y propicio para tu producto, tomando en consideración factores jurídicos, culturales, sociales y de política fiscal que puedan influir en el precio de tus bienes comercializables y en su potencialidad de competencia, siendo necesario para ello la conformación de un efectivo plan de acción, que de manera concatenada te asegure un mayor porcentaje de éxito en base a disminución de riesgos y mayor captación de dividendos.

Finalmente, y crucial para el devenir de tu empresa en el comercio internacional, es la convicción y certeza de un negocio sostenible y rentable a través de su internacionalización, haciendo de la exportación su naturaleza intrínseca, con un sentido de pertenencia que permita su permanencia en el tiempo y la proyección de metas que conlleven a niveles avanzados de producción, calidad y competencia continua.

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