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Atenuar las Medidas No Arancelarias y mayor Integración Regional


En la década actual, según los datos de la UNCTAD (2017), el comercio intrarregional promedio en los países de Asia alcanzó el 59,37% del comercio total, pero solo el 16,59% para América Latina y el Caribe, y solo el 16,65% en África. Esto diferencia fuertemente con el comercio intrarregional en la Unión Europea (UE), que ha alcanzado el 68,07%. Este nivel de integración ha permitido al continente europeo crear oportunidades económicas para fomentar la prosperidad y la interconexión para preservar la paz.

Una mayor transparencia y la eliminación de las barreras prometen profundizar la integración económica entre los países y fomentar un mayor comercio, empleo y crecimiento de ingresos. Y no ha habido un momento político más oportuno para promover la integración regional que el presentado por la crisis actual en el sistema multilateral de comercio. El aumento de las tensiones comerciales, la reacción violenta contra el comercio en algunos rincones del mundo desarrollado y el continuo ataque al sistema multilateral de comercio aumentan la necesidad desde hace mucho tiempo: establecer una mejor integración regional, especialmente en los países del hemisferio sur.

No obstante, la INTEGRACIÓN REGIONAL no debe entenderse como una segunda mejor opción, ni una opción a seguir cuando las negociaciones internacionales se estancan. Es complementario y un objetivo por sí mismo. Puede ayudar a los países a lograr lo que el comercio interregional hasta el momento no ha logrado cumplir.
Términos:Interregional: intercambio de bienes y servicios entre dos bloques o regiones económicas.
Intrarregional: intercambio de bienes y servicios entre los países de una misma región.

Oportunidades del comercio intrarregional

El aumento del comercio intrarregional puede dar a los países la oportunidad de exportar más y diversificar sus economías en bienes y servicios con mayor valor agregado. También puede ser un catalizador importante para el desarrollo, ya que ayuda a los países, especialmente a los menos desarrollados, a un mayor desarrollo de sus economías y dependencia de los mercados desarrollados.

Por ejemplo, muchos países africanos producen una gama limitada de productos con exportaciones orientadas más hacia países desarrollados. El limitado comercio intrarregional de productos manufacturados, insumos y servicios restringe significativamente la habilitación de las redes de producción africanas. Esto, a su vez, dificulta la transformación estructural, limitando la creación de más y mejores empleos, lo que podría decirse que es la forma más efectiva de luchar contra la pobreza.

Entonces, la integración regional sigue siendo un área de oportunidad tangible y sin explotar en los países del hemisferio sur, particularmente en África y América Latina. Muchos factores pueden subyacer en esta realidad, que van desde los aranceles comerciales hasta la falta de infraestructura y financiamiento, hasta los complicados procedimientos personalizados, entre otros. Sin embargo, un factor que a menudo se pasa por alto son las MEDIDAS NO ARANCELARIAS. Estas son medidas políticas distintas de los aranceles aduaneros que pueden tener un efecto en los flujos comerciales internacionales, por ejemplo, las especificaciones técnicas requeridas en los productos electrónicos comercializados para proteger a los consumidores. Estas son medidas políticas distintas de los aranceles aduaneros, y tienen un mayor impacto en los volúmenes y patrones comerciales y, por lo tanto, también en la integración regional.

El reto de atenuar las medidas no arancelarias

A nivel mundial, existen más 15,000 Medidas No Arancelarias, 70% de las cuales son reglamentos técnicos. Solo en 2017, los países notificaron el inicio de más de 1,700 Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) y 1,000 Medidas Sanitarias Y Fitosanitarias (MSF) a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Encuestas realizadas al sector privado indican que los reglamentos técnicos son el desafío más frecuente para participar en el comercio internacional. Tal vez no sea sorprendente que las estimaciones muestren que los reglamentos técnicos tienen un efecto de reducción comercial para los países en desarrollo.

Otro desafío presentado por las Medidas No Arancelarias, especialmente los reglamentos técnicos, son las diferencias en los marcos regulatorios entre los países. Esta divergencia tiende a aumentar los costos, ya que los exportadores deben cumplir con varios reglamentos técnicos diferentes en cada mercado de destino.

El poder de la convergencia reglamentaria sobre la integración y el bienestar regionales no debe subestimarse. Puede servir como una herramienta para simplificar y mejorar el comercio, aumentando los ingresos por exportaciones.

Por ejemplo, un estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estimó que al reducir las Medidas No Arancelarias podría aumentar en 23 mil millones de dólares americanos el comercio entre los Estados de África, del Caribe y del Pacífico (ACP). Esto es más de cinco veces la ganancia posible de un acuerdo de libre comercio completo.

Si bien las Medidas No Arancelarias nunca desaparecerán del panorama comercial. Sin embargo, existen medidas específicas que se pueden tomar para asegurar que no se conviertan en barreras y, por lo tanto, reducir sus posibles efectos adversos sobre el bienestar y el comercio intrarregional. De esta manera, cabe mencionar, que los comités de la OMC han recomendado la cooperación regulatoria, las buenas prácticas regulatorias, el establecimiento de normas y la transparencia.

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