El impacto económico del Mundial de Fútbol 2026 y lo que significa para Estados Unidos

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El balón ya rueda. Hoy, 11 de junio, arrancó oficialmente la Copa Mundial 2026 con el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca. Durante las próximas semanas, Canadá, México y Estados Unidos serán escenario del torneo de fútbol más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos repartidos en 16 ciudades.

Pero el impacto económico del Mundial 2026 empezó mucho antes del pitido inicial y va a continuar mucho después de la final. Según el estudio elaborado por GoalEconomy, en colaboración con FIFA, la Organización Mundial del Comercio y OpenEconomics, el torneo generará 80.100 millones de dólares en producción económica global y movilizará a 6,5 millones de asistentes.

Para cualquier empresa vinculada al turismo, la hostelería, el comercio o los servicios, estas cifras no son solo estadísticas de un evento deportivo que arrancó hoy. Son una fotografía de dónde va a moverse el dinero durante las próximas semanas.

El alcance económico del Mundial de Fúltbol

El informe utiliza dos metodologías complementarias. La primera es un análisis de impacto económico basado en una matriz de contabilidad social entre países, con desagregación en 45 sectores productivos y 76 países. La segunda es el Retorno Social de la Inversión (SROI, por sus siglas en inglés), alineado con las directrices de la OCDE, que mide beneficios que van más allá de lo financiero: salud, bienestar y conexión social en las comunidades.

A nivel global, el torneo generará un gasto total relacionado con el evento de 13.900 millones de dólares. De esa cifra, 7.500 millones corresponden a gasto turístico, 3.800 millones a gasto de FIFA, 1.800 millones a gastos operativos de las ciudades sede y 900 millones a inversiones de capital.

El resultado de ese gasto se traduce en 40.900 millones de dólares de PIB global y 824.000 empleos equivalentes a tiempo completo.

El peso específico de Estados Unidos

Estados Unidos concentra la mayor parte del impacto, con 11 de las 16 ciudades sede. El gasto relacionado con el evento en territorio estadounidense asciende a 11.100 millones de dólares, de los cuales 6.400 millones provienen de gasto turístico y 2.900 millones del presupuesto de FIFA.

Ese gasto genera 30.500 millones de dólares en producción económica y 17.200 millones de dólares de PIB para el país, junto con 185.000 empleos equivalentes a tiempo completo y 3.400 millones de dólares en ingresos fiscales directos e indirectos.

Las ciudades estadounidenses que acogerán partidos son Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia, Seattle y San Francisco. Cada una de ellas espera ocupación hotelera récord y un aumento sostenido del tráfico en comercios locales.

Qué sectores se benefician más del gasto generado

El análisis detalla cómo se distribuye el impacto en valor agregado a lo largo de las cadenas de valor de la economía estadounidense.

El sector de alojamiento y alimentación es el más beneficiado, con 2.400 millones de dólares. Le sigue el sector inmobiliario, con 1.950 millones, y el comercio mayorista y minorista, con 1.500 millones. Otros sectores con efectos relevantes incluyen actividades técnicas, servicios financieros y seguros, administración pública y transporte aéreo.

En el resto del mundo, el patrón cambia. El comercio mayorista y minorista lidera con 2.600 millones de dólares, seguido del sector inmobiliario con 2.300 millones. Esto refleja cómo el gasto turístico y el efecto del evento se propagan hacia las cadenas de suministro globales, no solo hacia las economías anfitrionas.

El empleo generado tiene un patrón distinto en cada región

En Estados Unidos, el sector de alojamiento concentra la mayor generación de empleo, con 31.660 puestos equivalentes a tiempo completo. Le siguen el transporte aéreo, con 20.055, y las actividades técnicas, con 17.097.

En el resto del mundo, el comercio mayorista y minorista genera 72.167 empleos, seguido de defensa y seguridad con 48.853, y agricultura con 44.193.

El estudio señala algo relevante para entender por qué Estados Unidos genera menos empleos a pesar de mover más ingreso laboral: el mercado laboral estadounidense concentra el empleo en perfiles de alta cualificación y salarios más altos, mientras que en otras economías el impacto se reparte entre un número mayor de puestos de menor remuneración.

El retorno social de la inversión

Más allá del impacto puramente económico, el estudio mide beneficios extra-financieros por un valor de 8.280 millones de dólares a nivel global. Estos se dividen en tres categorías: turismo, con 5.160 millones; deporte, con 2.600 millones; y entretenimiento, con 520 millones.

El Retorno Social de la Inversión global es de 3,64. Es decir, por cada dólar invertido, la sociedad obtiene un beneficio de 3,64 dólares. Para Estados Unidos específicamente, ese ratio asciende a 4,03.

Los beneficios deportivos incluyen ahorros en gastos de salud derivados del aumento de la actividad física, reducción de tasas de criminalidad asociada a mayor participación comunitaria, y un incremento en gastos por lesiones que se contabiliza como beneficio negativo. El estudio se alinea con hallazgos de la OCDE y la OMS, que estiman que aumentar los niveles de actividad física podría prevenir 500 millones de nuevos casos de enfermedades no transmisibles para 2030, con un ahorro de 300.000 millones de dólares en sistemas de salud a nivel global.

Los beneficios turísticos se calculan a partir del excedente del consumidor, usando la "regla de la mitad", y consideran tanto el impacto durante el evento como el efecto de legado en los años posteriores. Ese efecto de legado alcanza el 65% en los países anfitriones, lo que significa que buena parte del impulso turístico continuará generando valor durante varios años después del torneo.

Lo que el inicio del torneo significa para los negocios

El silbato ya sonó. Durante las próximas semanas, 16 ciudades de tres países experimentarán un incremento extraordinario en el flujo de visitantes, gasto en hostelería, transporte y comercio, hasta la final del 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

El impacto económico del Mundial 2026 no se distribuye de forma uniforme. Se concentra en sectores y geografías específicas, con efectos que se propagan hacia las cadenas de suministro relacionadas. Identificar en qué punto de esa cadena puede insertarse un negocio, sea como proveedor de servicios turísticos, de hostelería, de productos de consumo o de logística, es lo que convierte estos datos en una oportunidad concreta y no solo en una cifra de un informe.

El efecto de legado en turismo, sostenido durante varios años, sugiere además que la oportunidad no termina con el pitido final. Las ciudades sede ganan visibilidad global que puede traducirse en flujos comerciales y turísticos mucho después de que se entregue la copa.

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