Qué son y cómo funcionan las sanciones económicas

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las sanciones

Las sanciones económicas en política exterior son herramientas que utilizan los Estados para influir en la conducta de gobiernos, empresas o individuos que ponen en riesgo la estabilidad internacional. Se aplican para castigar, presionar o disuadir acciones que afectan la seguridad, la integridad territorial, los derechos humanos o la no proliferación. En este marco, las sanciones se presentan como una alternativa intermedia entre la diplomacia, la coerción militar y los esfuerzos multilaterales que encabezan instituciones como las Naciones Unidas.

En esencia, las sanciones buscan modificar el cálculo estratégico de un actor que ha vulnerado normas aceptadas. Su uso se ha expandido en un entorno global donde la interdependencia financiera y comercial proporciona nuevas oportunidades para ejercer presión sin recurrir a la fuerza. Esto las ha convertido en un instrumento central de las potencias económicas, particularmente de Estados Unidos y la Unión Europea.

¿Qué son las sanciones económicas en política exterior?

El uso moderno de las sanciones se consolidó durante la Guerra Fría, aunque ha alcanzado su mayor protagonismo en el siglo XXI. Ejemplos como las medidas aplicadas contra Irán, Rusia, Corea del Norte o Venezuela muestran el alcance y la complejidad de este instrumento. Una ilustración significativa ocurrió en 2014, cuando Corea del Norte lanzó un ciberataque contra Sony Pictures. Estados Unidos respondió con sanciones dirigidas a individuos y entidades vinculadas al régimen, buscando limitar sus capacidades militares y tecnológicas.

El caso revela dos elementos centrales del uso contemporáneo de sanciones:
  • No requieren un conflicto armado para activarse.
  • Pueden dirigirse tanto a Estados como a individuos, empresas, bancos, fuerzas militares o grupos criminales.

Esa flexibilidad ha contribuido a su expansión como herramienta recurrente de política exterior, aunque también ha generado debates sobre su efectividad y efectos secundarios.

Tipos de sanciones y cómo afectan a los actores involucrados

Las sanciones varían en diseño e impacto. Pueden ser **selectivas** o **amplias**, unilaterales o coordinadas por coaliciones internacionales. Esta diversidad responde a objetivos específicos y a la naturaleza de cada crisis. A continuación, se desarrollan las principales categorías empleadas hoy.

1. Congelamiento de activos

Los congelamientos de activos son medidas mediante las cuales los gobiernos ordenan a bancos y entidades financieras retener fondos de actores sancionados. Esta herramienta afecta directamente el acceso a recursos que, en muchos casos, sostienen operaciones militares, redes criminales o actividades ilícitas.

La congelación de activos aplicada contra altos funcionarios y bancos rusos tras la anexión de Crimea en 2014 constituye un ejemplo emblemático. Las restricciones posteriores a la invasión de Ucrania en 2022 bloquearon cerca de 330 000 millones de dólares del banco central ruso. También se retuvieron activos personales que superaron los 22 000 millones de dólares. Este tipo de sanción constituye una de las formas más contundentes de presión financiera en la actualidad.

2. Restricciones de viaje

Las restricciones de viaje impiden que individuos sancionados ingresen a un país. Aunque su impacto puede parecer limitado, restringen el acceso a foros diplomáticos, redes financieras y plataformas para influir en actores externos.

Estados Unidos aplicó prohibiciones de viaje a funcionarios chinos involucrados en políticas que afectaron la autonomía de Hong Kong. China respondió vetando a exfuncionarios estadounidenses, un recordatorio de que estas medidas pueden generar dinámicas recíprocas.

3. Restricciones comerciales

Las restricciones comerciales limitan o prohíben exportaciones, importaciones o relaciones económicas. Se aplican para dificultar el desarrollo de sectores estratégicos o restringir los ingresos de un gobierno.

Un ejemplo histórico es el embargo comercial estadounidense contra Cuba, vigente desde la década de 1960. Más recientemente, las restricciones tecnológicas impuestas a Huawei buscan limitar su acceso a componentes cruciales para el desarrollo de telecomunicaciones avanzadas.

4. Embargos de armas

Los embargos de armas prohíben la venta o transferencia de equipamiento militar. Su objetivo es evitar que gobiernos o grupos armados amplíen sus capacidades ofensivas.

El embargo impuesto por el Consejo de Seguridad de la ONU contra Libia en 2011 buscó frenar la escalada del conflicto interno y contener violaciones a los derechos humanos. Aunque los embargos no siempre detienen la violencia, restringen el acceso a armas sofisticadas y generan costos adicionales para los actores beligerantes.

5. Reducción de ayuda exterior

Los recortes de ayuda exterior son estrategias de presión que limitan la cooperación financiera, técnica o humanitaria. Estados Unidos aplicó esta medida contra Sudán en 1988 después de un golpe militar que facilitó el apoyo a organizaciones terroristas.

Cuando se trata de países dependientes de asistencia externa, esta herramienta puede alterar de manera significativa el equilibrio político y económico interno.

6. Sanciones secundarias

Las sanciones secundarias, también llamadas extraterritoriales, afectan a terceros que mantienen relaciones con un actor sancionado. Su finalidad es incrementar la presión y evitar que otros países faciliten vías alternativas de financiamiento o comercio.

El uso de sanciones secundarias contra empresas que comercian con Irán o Corea del Norte ejemplifica esta estrategia. Su efecto disuasivo es considerable, aunque también puede generar tensiones con aliados que consideran estas medidas como injerencia extraterritorial.


¿Quién utiliza sanciones y por qué?

Las sanciones pueden aplicarse de manera unilateral o multilateral. Estados Unidos es el actor que con mayor frecuencia las utiliza de forma independiente, aprovechando la influencia del **dólar**, su sistema financiero y el tamaño de su economía. La capacidad de impedir el acceso a mercados estadounidenses o de bloquear transacciones en dólares convierte a estas medidas en un instrumento con alcance global.

En el ámbito multilateral, el Consejo de Seguridad de la ONU utiliza sanciones para abordar conflictos, terrorismo o proliferación nuclear. Sin embargo, la imposición de sanciones requiere evitar el veto de Rusia, China, Estados Unidos, Francia y Reino Unido, lo que limita su frecuencia. Actualmente existen 14 regímenes de sanciones activos bajo la ONU.

Coaliciones como la Unión Europea, la OTAN o alianzas ad hoc también aplican sanciones coordinadas para aumentar la presión política y económica.

¿Funcionan realmente las sanciones económicas?

La eficacia de las sanciones es un tema ampliamente debatido. Existen casos exitosos y otros donde las medidas han producido efectos limitados o incluso contraproducentes.

Casos donde tuvieron impacto significativo

El ejemplo más citado es el de Sudáfrica durante el apartheid. Las sanciones de Estados Unidos, la Comunidad Europea y decenas de países generaron un aislamiento internacional que afectó al sistema financiero, al comercio y a las corporaciones internacionales que operaban en el país. Nelson Mandela reconoció que esta presión fue crucial para acelerar la transición democrática.

También existen sanciones que han contribuido a frenar programas nucleares, limitar el avance de grupos armados o forzar negociaciones diplomáticas en escenarios tensos.

Limitaciones y efectos adversos

Sin embargo, muchos casos muestran que las sanciones no siempre logran cambios políticos. Cuba, Corea del Norte, Irán, Rusia y Venezuela han resistido años —o décadas— de presiones sin modificar de forma sustancial sus decisiones estratégicas.

Entre las limitaciones más frecuentes destacan:
  • Los gobiernos sancionados buscan nuevos aliados.
  • La interdependencia global dificulta aplicar sanciones amplias contra grandes economías como China.
  • Las sanciones pueden afectar a civiles, provocando escasez de alimentos, medicinas o combustibles.
  • En regímenes autoritarios, las sanciones pueden **reforzar** al gobierno, que controla recursos escasos y usa la narrativa del “enemigo externo”.

Durante la pandemia, las sanciones sobre Venezuela, aun con excepciones humanitarias, ralentizaron la llegada de vacunas y suministros médicos, recordando que los efectos económicos no siempre se limitan a los gobernantes.

Un instrumento útil, pero no perfecto

Las sanciones económicas en política exterior seguirán siendo herramientas relevantes en un mundo interdependiente, donde los conflictos prescinden cada vez más del enfrentamiento militar directo. Su utilidad se potencia cuando existen objetivos claros, coordinación internacional y complementariedad con la diplomacia, el diálogo multilateral y otros instrumentos de política exterior.

Las sanciones no garantizan un cambio inmediato, pero pueden modificar incentivos, elevar los costos de acciones ilícitas y crear condiciones para negociaciones futuras. Entender sus límites y sus impactos sobre actores estatales, empresas y poblaciones vulnerables es esencial para diseñar políticas más efectivas y responsables.

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