El interés por la criptomoneda en los negocios internacionales surge cada vez que las empresas buscan reducir costos financieros, agilizar pagos o sortear intermediarios. Sin embargo, el uso de activos digitales como medio de pago en operaciones de mercancías no ha despegado. La razón es simple: la criptomoneda no resuelve, todavía, los requisitos básicos del comercio global, como seguridad jurídica, estándares bancarios, mecanismos de control y previsibilidad en el flujo de fondos.
Aunque algunos sectores argumentan que estos instrumentos podrían facilitar operaciones transfronterizas, la realidad empresarial muestra que predominan la incertidumbre y el escepticismo. Por eso, el desafío de la criptomoneda consiste en demostrar utilidad real frente a medios de pago consolidados.
¿Por qué la criptomoneda es un desafío para los negocios internacionales?
Limitaciones reales que frenan su adopción empresarial
1. Volatilidad y ausencia de valor estable
Una operación internacional exige certidumbre sobre precios, márgenes y flujos. La volatilidad de muchas criptomonedas genera riesgo cambiario extremo. A diferencia del dólar o del euro, estos activos pueden variar significativamente en horas, afectando los márgenes del exportador y del importador.
Las empresas del comercio exterior trabajan con presupuestos cerrados, contratos de meses y calendarios logísticos estrictos. Por eso, un instrumento que no garantiza estabilidad de valor resulta poco práctico. Las llamadas stablecoins reducen el problema, pero dependen de emisores privados y carecen del respaldo soberano que los bancos centrales ofrecen.
2. Ausencia de reconocimiento legal uniforme
Los negocios internacionales necesita predictibilidad jurídica. Las criptomonedas no tienen un estatus legal homogéneo:
- En algunos países son activos financieros.
- En otros son mercancías digitales.
- En varios son ilegales o no reconocidas.
Este mosaico regulatorio crea riesgo de cumplimiento y dificultades para auditorías, contabilidad internacional y trámites aduaneros. Las aduanas no liquidan impuestos con criptomonedas, los bancos no registran pagos de comercio exterior con ellas y no existen reglas del tipo UCP 600 o URC 522 que las integren en instrumentos documentarios.
3. Falta de integración con la banca y con los mecanismos tradicionales de pago
Los pagos internacionales dependen de redes como SWIFT, bancos corresponsales, cartas de crédito, cobranza documentaria y transferencias SEPA o ACH. La criptomoneda, en cambio, opera en plataformas paralelas, lo que deja fuera procesos como:
- Compliance bancario (AML/CFT).
- Seguro de transporte asociado al pago.
- Control de documentación comercial.
Sin esta integración, la criptomoneda no puede cumplir las exigencias del riesgo-país, el riesgo-comercial y el riesgo-logístico que toda empresa gestiona.
4. Riesgos operativos y percepción de opacidad
Aunque la tecnología blockchain es transparente, la percepción pública sigue asociando criptomonedas a riesgos operativos, hackeos, robos o pérdida de claves. Para un importador o exportador, perder acceso a fondos significa paralizar el ciclo comercial. La falta de servicios posventa, atención al cliente y garantías institucionales aumenta la desconfianza de los equipos financieros.
¿Qué tendría que cambiar para que su uso resulte viable?
1. Reducir la brecha entre regulación y adopción corporativa
Las empresas solo usarán criptomonedas cuando los marcos regulatorios nacionales e internacionales armonicen su tratamiento. Esto implica:
- Reglas claras de cumplimiento.
- Reconocimiento contable uniforme.
- Integración con supervisores financieros.
- Estándares internacionales similares a los de ICC.
Sin este entorno, la adopción masiva seguirá siendo improbable.
2. Estabilidad y mecanismos de cobertura
Para que las criptomonedas compitan con medios tradicionales, deberían contar con instrumentos de cobertura, seguros, derivados y sistemas que garanticen valor estable. Los contratos internacionales se sostienen en el principio de previsibilidad; sin ella, los departamentos financieros no asumirán riesgos.
3. Interoperabilidad con la banca y plataformas logísticas
Las operaciones de mercancías no son solo un pago; implican:
- Documentos de transporte.
- Certificados.
- Aduanas.
- Seguros.
- Control del origen y del destino.
Para convertirse en un medio de pago viable, la criptomoneda tendría que integrarse en sistemas EDI, port community systems, bancos, navieras, cámaras de comercio y plataformas aduaneras. Sin este ecosistema, su uso seguirá siendo marginal.
El atractivo teórico para los negocios internacional
A pesar de las limitaciones, la criptomoneda tiene atributos que, en teoría, podrían ser útiles:
- Pagos transfronterizos más rápidos.
- Posible reducción de comisiones.
- Acceso a mercados sin banca desarrollada.
- Operaciones 24/7 sin intermediación.
Estos argumentos captan atención, sobre todo en países con restricciones cambiarias o donde el acceso a divisas es limitado. No obstante, dichos beneficios rara vez compensan los riesgos operativos y regulatorios que enfrentan los exportadores de mercancías.
Por qué el sector empresarial mantiene su distancia
Los empresarios priorizan seguridad, cumplimiento, trazabilidad y control documental. Por eso, empresas y bancos globales siguen confiando en instrumentos como:
Todos estos métodos están respaldados por normativa consolidada (ICC), seguros, bancos corresponsales y una red jurídica internacional probada durante décadas. Frente a ello, la criptomoneda carece de estructuras equivalentes.
Los gerentes financieros y de comercio exterior no buscan innovación por sí misma; buscan reducir riesgo-país, riesgo de contraparte y asegurar el retorno de la operación. Mientras la criptomoneda no cumpla este estándar, seguirá siendo una promesa más que una práctica.
¿Cuál es realmente el desafío?
El verdadero desafío de la criptomoneda en los negocios internacionales es que, para convertirse en un medio de pago confiable, debe integrarse a un sistema donde la seguridad jurídica, la trazabilidad y la estabilidad monetaria son esenciales. Hoy, estas condiciones no están alineadas.
Las empresas seguirán priorizando medios de pago tradicionales, redes bancarias consolidadas y estándares internacionales. La criptomoneda, si quiere ocupar un lugar relevante, tendrá que demostrar no solo innovación tecnológica, sino capacidad para reducir riesgos, cumplir regulaciones y facilitar operaciones reales entre exportadores e importadores.
